La cirugía laparoscópica significa reemplazar el acceso quirúrgico tradicional de una incisión por punciones (trocares), a través de los cuales se introducen una óptica conectada a una mini-cámara de video e instrumentos quirúrgicos.
 
 
  La cirugía laparoscópica se inició hace más de 40 años en Alemania, desarrollada por un ginecólogo Dr. Kurt Semm, quien aplicó la laparoscopía para tratar enfermedades ginecológicas y creó numerosos instrumentos, que aún se emplean en la actualidad.
El impacto mundial comenzó a inicios de la década de los 90 con el desarrollo de la Colecistectomía laparoscópica (cirugía de la vesícula biliar), lo que permitió el desarrollo de la cirugía laparoscópica en otras especialidades.
 
 
 

Nosotros hemos sido pioneros en el desarrollo de la cirugía laparoscópica en Chile, Latinoamérica y en el mundo, y en la actualidad podemos tratar por esta vía prácticamente todas las enfermedades de indicación quirúrgica como son:

- Prostatectomía radical por cáncer de próstata
- Prostatectomía simple por Hiperplasia benigna de la próstata
- Nefrectomía radical por Cáncer de Riñón
- Nefrectomía Parcial (Cirugía conservadora) por Cáncer de riñón menor de 4 cm.
- Extirpación de riñones por enfermedades benignas
- Extirpación de tumores de la glándula suparrenal
- Extracción de ganglios abdominales por Cáncer de testículo (Linfadenectomía retroperitoneal lumboaórtica)
- Tratamiento de la estenosis pieloureteral (Pieloplastía laparoscópica)
- Cirugía del cáncer de vejiga (Cistectomía radical)

 
  La cirugía laparoscópica significa introducir trocares en el abdómen, a través de los cuales se introducen los instrumentos de visión y quirúrgicos. Esto implica inflar el abdómen introduciendo gas (CO2) para desplazar las asas intestinales. La cirugía endoscópica es la introducción de un instrumento quirúrgico a través de canales naturales, por ejemplo, la cirugía endoscópica de la próstata para la cirugía de la obstrucción urinaria por crecimiento benigno de la próstata, en la cual se introduce el instrumento quirúrgico a través de la uretra, procedimiento que es el mejor ejemplo de este tipo de cirugía.
 
 
  La ureteroscopía es la introducción de un instrumento largo y fino, a través de la uretra, para inspeccionar el uréter (conducto que lleva la orina desde el riñón a la vejiga). Este instrumento tiene visión propia y además canales de trabajo por donde se pueden introducir elementos que permiten romper y extraer cálculos de la vía urinaria.
  Este es un método quirúrgico desarrollado hace más de 25 años, para la extracción de cálculos ubicados en el riñón. Consiste en hacer una punción al riñón y crear un trayecto artificial entre la piel y la cavidad renal, a través de la cual se colocan instrumentos que permiten la pulverización y extracción de cálculos renales.
 
  La litotripsia extracorpórea, como su nombre lo indica, es la destrucción de cálculos de la vía urinaria por ondas generadas por una máquina, fuera del cuerpo, que alcanzan el cálculo y lo pulverizan. La ventaja de este procedimiento, lo que lo diferencia de la Ureteroscopía y la Cirugía percutánea, es que no requiere punciones y muchas veces puede ser hecho sólo con sedación, sin anestesia general. Está indicada especialmente para el tratamiento de cálculos ubicados en el riñón de menos de 2 cm. Luego de fragmentado el cálculo, debe esperarse la eliminación espontánea de los mismos a través de la vía urinaria. La ureteroscopía y la cirugía percutánea están indicados para cálculos de mayor tamaño o mayor dureza, o para casos en los cuales la litotripsia extracorpórea ha fracasado.